Deporte y tecnología: cómo los dispositivos conectados están transformando el entrenamiento

Durante mucho tiempo, el progreso en un deporte dependía principalmente de la intuición, la constancia y los consejos del entrenador. Hoy en día, ha surgido una nueva dimensión: los datos. Los relojes inteligentes, los monitores de actividad, los teléfonos inteligentes, los auriculares inalámbricos y las aplicaciones especializadas nos permiten medir algunos de los aspectos que ocurren durante y después del ejercicio.

Esta evolución ya no se limita a los atletas de élite. La tecnología se ha vuelto gradualmente más accesible y ahora beneficia a corredores ocasionales, aficionados al fitness, ciclistas e incluso a quienes simplemente desean retomar una actividad física regular.

Este fenómeno es lo suficientemente significativo como para aparecer en estudios sobre tendencias de fitness. En su clasificación global de tendencias de 2025, el Colegio Americano de Medicina Deportiva sitúa la tecnología portátil, como los relojes inteligentes y los monitores de actividad, en primer lugar. Las aplicaciones móviles de ejercicio ocupan el segundo puesto, mientras que las tecnologías de entrenamiento basadas en datos se sitúan en séptimo lugar.

Por qué medir tu actividad puede cambiar la forma en que entrenas

Hombre con gafas de realidad virtual boxeando
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El valor de un dispositivo conectado no reside simplemente en el número de pasos que muestra al final del día. Su verdadero valor surge cuando los datos permiten comprender mejor los hábitos de una persona y ajustar su comportamiento.

Un reloj inteligente puede, por ejemplo, registrar la frecuencia cardíaca durante un entrenamiento, medir la distancia recorrida al correr, registrar el ritmo y proporcionar información sobre el sueño y la recuperación. Esta información ofrece al usuario un historial que puede comparar semana a semana.

Este enfoque se alinea con la evolución del deporte hacia un entrenamiento más individualizado. El ACSM destaca que las tecnologías basadas en datos pueden ayudar a los profesionales a comprender mejor las respuestas fisiológicas al ejercicio y a adaptar las sesiones de entrenamiento a las características de cada persona. Rachelle Reed, investigadora y especialista en ejercicio certificada por el ACSM, también subraya la importancia de aprender a interpretar los datos en lugar de simplemente acumularlos.

En otras palabras, el número solo es valioso si permite tomar una mejor decisión.

¿Puede la tecnología realmente animar a la gente a ser más activa?

Esta es probablemente una de las preguntas más interesantes al hablar de dispositivos conectados. Un reloj que cuenta los pasos obviamente no hace que su dueño corra para conseguirlos. Sin embargo, puede hacer que la actividad física sea más visible y tangible.

La Organización Mundial de la Salud estima que alrededor del 31 % de los adultos en todo el mundo, es decir, casi 1,8 millones de personas, no realizaban suficiente actividad física en 2022. La organización recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada por semana, o entre 75 y 150 minutos de actividad de intensidad vigorosa.

En este contexto, transformar una recomendación general en un objetivo personal puede tener beneficios prácticos. Pasar de "Debería hacer más ejercicio" a "Hoy voy a caminar 30 minutos" o "Esta semana voy a alcanzar mi objetivo de actividad física" hace que el enfoque sea mucho más concreto.

Los datos del estudio Apple Heart and Movement ilustran esta relación entre el seguimiento de la actividad física y ciertos indicadores de salud. Un análisis de más de 140 000 participantes observó asociaciones entre la constancia en el logro de objetivos de actividad y ciertos aspectos del sueño, la frecuencia cardíaca en reposo y los niveles de estrés. Estos resultados muestran una asociación, pero por sí solos no establecen una relación de causa y efecto.

Un reloj inteligente no sustituye a un entrenador.

Esta es probablemente la limitación más importante a tener en cuenta. El enorme volumen de datos puede dar la impresión de que basta con mirar la pantalla para saber exactamente cómo entrenar. La realidad es más compleja.

La frecuencia cardíaca, las calorías quemadas estimadas o la puntuación de recuperación son indicadores, no diagnósticos. Su interpretación depende del contexto, el nivel deportivo, la edad, el deporte y el estado de salud general de la persona.

Precisamente por eso, el ACSM hace hincapié en la interpretación de datos. Cayla McAvoy, especialista en ejercicio certificada por la organización, señala que los profesionales deben utilizar los avances en dispositivos conectados para informar y motivar a sus clientes, mientras que quienes realizan ejercicio deben aprender a comprender la información que proporcionan estos dispositivos.

Para un principiante, el mejor indicador no es necesariamente la cantidad de métricas disponibles en su reloj, sino su capacidad para utilizar algunos datos relevantes y así elaborar un plan de entrenamiento regular y realista.

Smartphone, auriculares y aplicaciones: un ecosistema deportivo completo

La transformación digital del deporte no se limita a los relojes inteligentes. Los teléfonos inteligentes y los teléfonos móviles se han convertido en un verdadero centro para el seguimiento de la actividad física.

Actualmente, las aplicaciones permiten a los usuarios registrar rutas, seguir programas de entrenamiento, comparar su rendimiento y beneficiarse de entrenamientos guiados. Según el ACSM, para 2023 las aplicaciones móviles de ejercicio ya registraban aproximadamente 850 millones de descargas, realizadas por casi 370 millones de usuarios.

Los auriculares inalámbricos también desempeñan un papel más importante de lo que parece. Para correr, caminar o hacer ejercicio, permiten escuchar música, podcasts o indicaciones de voz de una aplicación sin tener que estar pendiente del teléfono.

Por lo tanto, el beneficio es menos tecnológico que práctico: reduce las interrupciones y facilita la integración de la formación en una jornada laboral ajetreada.

¿Necesitas comprar un dispositivo conectado para empezar a hacer ejercicio?

No. En realidad, es una distinción crucial.

La OMS nos recuerda que cualquier actividad física es mejor que ninguna. Por lo tanto, no hace falta esperar a tener un reloj inteligente, auriculares especiales o una aplicación sofisticada para empezar a moverse.

La tecnología se vuelve valiosa cuando los corredores buscan estructurar mejor su entrenamiento. Alguien que se inicia en el running podría usar inicialmente su teléfono inteligente para registrar sus carreras. Después de unas semanas, podría cambiar a un reloj GPS si desea monitorear con mayor precisión su ritmo, frecuencia cardíaca o entrenamientos.

El mismo razonamiento se aplica al ejercicio en casa. Una aplicación puede ser suficiente para empezar, mientras que se pueden añadir accesorios gradualmente a medida que las necesidades se vuelven más específicas.

Este enfoque evita especialmente un error común: comprar mucho equipamiento antes incluso de definir tu objetivo deportivo.

¿Cómo elegir el equipo adecuado sin dejarse tentar por funciones innecesarias?

El mejor equipo no es necesariamente el que tiene más funciones. Ante todo, debe ser adecuado para el uso real.

Un corredor habitual probablemente priorizará la precisión del GPS, la duración de la batería, el control de la frecuencia cardíaca y la comodidad del reloj. Alguien que se dedica principalmente al entrenamiento con pesas podría estar más interesado en el seguimiento del entrenamiento, las funciones de recuperación y la facilidad de uso.

Para el uso diario, la duración de la batería y la comodidad también son cruciales. Un dispositivo muy completo que sea difícil de transportar o que requiera recarga constante probablemente terminará guardado en un cajón.

Por lo tanto, antes de realizar cualquier compra, lo mejor es comenzar con tres preguntas sencillas: ¿qué actividad voy a realizar?, ¿qué datos son realmente útiles para mi objetivo? y ¿con qué frecuencia voy a usar el dispositivo?

Esta lógica también permite una comparación más eficaz del equipamiento disponible en una tienda online de informática y alta tecnología , donde se pueden encontrar smartphones, relojes inteligentes, auriculares, accesorios y otros equipos que pueden acompañar una actividad deportiva.

La siguiente evolución: más inteligencia, pero aún con la necesidad de discernimiento.

La inteligencia artificial ya está empezando a cambiar la forma en que los atletas utilizan sus datos. Las aplicaciones pueden ofrecer recomendaciones personalizadas, analizar las sesiones de entrenamiento o adaptar determinados programas.

Strava indicó en su informe "El año del deporte 2025" que el 46 % de los encuestados estaría dispuesto a usar inteligencia artificial como entrenador personal. El mismo estudio también destacó el papel predominante de los dispositivos móviles: el 72 % de los usuarios encuestados había registrado sus actividades a través de la aplicación Strava.

Este avance abre interesantes posibilidades, pero también refuerza la necesidad de mantener una perspectiva crítica. Un algoritmo puede identificar tendencias en los datos; no necesariamente conoce las limitaciones personales, la fatiga o el dolor que pueda experimentar un atleta.

El cardiólogo Calum MacRae, profesor de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard e investigador principal del Estudio de Salud de Apple, resume bien el problema al destacar que apenas estamos empezando a explorar las posibilidades que ofrece la tecnología para comprender mejor la salud y el bienestar.

El equipo adecuado es aquel que te ayuda a mantener la constancia.

La verdadera revolución en la tecnología deportiva no reside en la cantidad de datos que puede registrar, sino en su capacidad para hacer que el entrenamiento sea más cuantificable, más personalizado y, en ocasiones, más motivador.

Un reloj inteligente nunca sustituirá un entrenamiento. Un teléfono inteligente no sustituirá una buena técnica. Los auriculares no sustituirán la constancia. Pero, si se usan correctamente, estas herramientas pueden eliminar ciertas limitaciones, facilitar el seguimiento y ayudar a los atletas a comprender mejor su progreso.

En un momento en que la inactividad física aún afecta a casi uno de cada tres adultos en todo el mundo, el reto no consiste en convertir a cada persona en un atleta conectado. Más bien, se trata de usar la tecnología para fomentar un hábito sencillo: moverse más, progresar gradualmente y encontrar una rutina que se pueda mantener a lo largo del tiempo.