La rodilla es una de las articulaciones más utilizadas del cuerpo humano, ya que soporta el peso corporal y permite caminar, correr y realizar las actividades cotidianas. El desgaste progresivo del cartílago (osteoartritis), los traumatismos o ciertas enfermedades inflamatorias pueden provocar una destrucción articular grave, lo que resulta en dolor crónico y limitaciones funcionales. Cuando los tratamientos conservadores (medicamentos, inyecciones, fisioterapia) ya no proporcionan suficiente alivio, la artroplastia total de rodilla (ATR) se convierte en una solución fiable y ampliamente utilizada. Gracias a los avances en las técnicas quirúrgicas y los materiales, la ATR ofrece actualmente un alto grado de satisfacción del paciente y una mayor durabilidad.
I. Anatomía y fisiopatología de la rodilla
La rodilla es una articulación compleja formada por el fémur, la tibia y la rótula. Las superficies articulares están recubiertas de cartílago hialino, lo que permite un deslizamiento suave. Dos meniscos amortiguan la presión entre el fémur y la tibia, mientras que los ligamentos y los músculos proporcionan estabilidad.
La osteoartritis de rodilla, o gonartrosis, se caracteriza por:
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Pérdida de cartílago articular
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Remodelación ósea (osteofitos, geodas)
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Inflamación de la membrana sinovial
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Rigidez y reducción del espacio articular
Los principales síntomas son dolor mecánico (que aumenta al caminar), cojera y disminución de la movilidad.
II. Indicaciones para la artroplastia total de rodilla
La decisión sobre la prótesis se basa en una combinación de factores clínicos y radiológicos:
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Dolor debilitante que no responde al tratamiento (analgésicos, inyecciones).
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Función limitada , dificultad para caminar, subir escaleras, levantarse
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Deformidad axial de la extremidad (rodilla en varo o valgo severo)
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Afectación radiográfica avanzada (estadio 3-4 de Kellgren y Lawrence)
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Fracaso de las alternativas conservadoras después de 3 a 6 meses de tratamiento.
Se puede considerar una prótesis unicompartimental si solo está afectado un compartimento (medial o lateral), mientras que se recomienda una prótesis total en caso de afectación global.
III. Tipos y materiales de prótesis
1. Reemplazo total de rodilla (RTR)
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Componente femoral fabricado en aleación de cobalto-cromo o titanio.
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Componente tibial fabricado en aleación metálica con un inserto de polietileno de alta densidad.
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El componente rotuliano suele estar hecho de polietileno.
2. Prótesis unicompartimental (PUC)
Indicada para la gonartrosis aislada de un compartimento, preserva los ligamentos cruzados y salva una gran parte de la rodilla.
3. Prótesis cementadas frente a prótesis no cementadas
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Cementado : fijación con cemento polimérico, un método probado y rápido.
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Sin cemento (osteointegración): superficie porosa que favorece el crecimiento óseo, utilizada principalmente en pacientes jóvenes.
4. Prótesis de resección mínima o de guía rotuliana
Dependiendo de la preferencia del cirujano y de la anatomía, se puede realizar o no un recubrimiento rotuliano, y algunos diseños protegen más el hueso femoral.
IV. Preparación y ejecución de la intervención
1. Evaluación preoperatoria
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Consulta ortopédica : evaluación clínica, impacto funcional
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Pruebas de imagen : radiografías con apoyo de peso, tomografía computarizada o resonancia magnética si es necesario.
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Consulta de anestesia : elección del tipo de anestesia (general o raquídea).
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Optimización médica : manejo de comorbilidades (diabetes, hipertensión), abandono del tabaquismo.
2. Hospitalización y anestesia
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Duración: de 2 a 5 días en promedio
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Anestesia: la anestesia espinal se suele combinar con un bloqueo nervioso periférico para aliviar el dolor postoperatorio.
3. Técnica quirúrgica
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Incisión mediana anterior
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Resección ósea precisa del fémur y la tibia mediante guías.
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Posicionamiento de los componentes y ajuste de la tensión de los ligamentos.
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Prueba de movilidad y estabilidad
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Cierre de los planos e instalación de un desagüe
4. Control radiológico
Se realiza una radiografía de control frontal y lateral postoperatoria para comprobar la alineación y la posición de los implantes.
V. Cuidados y rehabilitación postoperatorios
1. Manejo del dolor
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Analgesia multimodal : analgésicos orales, AINE, bomba de PCA (analgesia controlada por el paciente).
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Bloqueo perineural : menor necesidad de morfina.
2. Movilización temprana
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Levantarse desde el primer día, con apoyo parcial o total del peso corporal según el protocolo.
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Fisioterapia : movilización pasiva y activa, fortalecimiento del cuádriceps.
3. Drenaje y apósitos
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Retirada del desagüe después de 24-48 horas
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Los apósitos se controlan diariamente.
4. Duración de la rehabilitación
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Fase inicial (0-6 semanas) : recuperación de la movilidad (objetivo: 0-90° en el primer mes).
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Fase intermedia (6-12 semanas) : fortalecimiento muscular, entrenamiento de la propiocepción.
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Fase tardía (3-6 meses) : reanudación gradual de actividades más intensas (ciclismo, natación).
VI. Riesgos y complicaciones
Si bien el reemplazo total de rodilla (RTR) es un procedimiento común, no está exento de posibles complicaciones:
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Infección profunda (0,5–1%)
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trombosis venosa profunda / embolia pulmonar
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Rigidez articular (capsulitis)
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Aflojamiento prematuro
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Hematoma o sangrado
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Daño nervioso (raramente del nervio peroneo)
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Inestabilidad o luxación del componente rotuliano
Los cuidados preventivos (anticoagulación, fisioterapia, profilaxis antibiótica) y la vigilancia estrecha reducen estos riesgos.
VII. Resultados y pronóstico
Los resultados a medio y largo plazo son, en general, muy satisfactorios:
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Mejora del dolor : entre el 85 % y el 90 % de los pacientes refirieron un alivio significativo.
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Recuperación de la función : el 80% recupera la capacidad de caminar sin ayuda.
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Longevidad del implante : el 90% permanece funcional después de 15 a 20 años.
Entre los factores que influyen en el pronóstico se incluyen la edad, el peso, la actividad física, la calidad ósea y la alineación inicial.
Conclusión
La artroplastia total de rodilla es actualmente un procedimiento fiable que ofrece importantes beneficios funcionales y cualitativos a pacientes con artrosis grave de rodilla o lesiones postraumáticas. Gracias a los avances en materiales y a la optimización de las técnicas quirúrgicas, los resultados son duraderos y la recuperación funcional suele ser rápida con una rehabilitación adecuada. En consulta con el cirujano, el paciente debe estar informado de las ventajas, las limitaciones y los riesgos para prepararse adecuadamente para la cirugía y el postoperatorio.
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